ALEXANDRE GRIMAL

                                                

PINTORES "BARRI GÒTIC" (1960-1980).

Cuando se me invitó a participar en la exposición Pintors del Barri Gòtic 1960-1980, el proyecto se encontraba muy adelantado y prácticamente todo estaba pensado. No obstante, pensé que era una oportunidad que había que aprovechar para recordar personas y hechos que empezaban a desvanecerse de la memoria. Una forma podía ser que cada participante se refiriese por escrito a aquello que considerase oportuno de aquellos años.

Tomé contacto con el mundo artístico del que se conocía como "Barrio Gótico" cuando asistía los sábados por la tarde a las sesiones de apuntes al natural que se desarrollaban en el Cercle Artístic de Sant LLuc. En 1960 este barrio estaba en decadencia; definitivamente la burguesía lo había abandonado y los efectos de la post-guerra eran demasiado recientes. Los comercios del barrio mantenían la estética de los años veinte y la precariedad era manifiesta en muchos aspectos.

Fue también en 1960 cuando me apunté a las clases nocturnas de la sucursal de la Escuela de Artes y Oficios en la calle Consejo de Ciento. Entonces tenía 17 años y me percataba del contraste entre el sentido academicista de la escuela y las ideas que se escuchaban en otros sitios y que conectaban mejor con las ganas de cambio y modernidad de un joven.

De esta forma, entre las exposiciones del Salón de Mayo, el Ciclo de Arte de Hoy y el Premio Internacional Dibujo Juan Miró, conozco la obra y las personas de: Joaquim Lluciá, Luis Bosch, Amelia Riera, Francisco Valbuena, A. Cardona Torrandell, Juan Vilacases, Owe Pellsjö, Norman Narotzky, Evarist Vallés y Pere Pruna; i frecuento locales como Las Botas o el Portalón, el Rancho Grande, Bar la Paloma "Ca la Sra María", el Zodíac, el Pastís y también El Mesón del Café. Muchos de aquellos lugares habían sido frecuentados por Camilo José Cela, Juan Hernández Pijoan, García Estragués, Esteve LLopart, Alcoi y Andreu Salmerón.

De los compañeros que coincidimos en Consejo de Ciento recuerdo a: Isabel Fernández, Mariano Riera, J. Guerrero Medina i Cruspinera.

Pero verdaderamente cuando conocí a fondo el Barri Gòtico y toda Ciutat Vella es a partir de 1963 cuando tuve mi primer estudio en la calle Tres LLits, número 3, muy cerca de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge en la que estudiaba. Desde entonces, más de la mitad de mi vida ha transcurrido dentro de lo que fue el recinto amurallado de Barcelona.

El barrio fue el testimonio de mis primeras reuniones políticas relacionadas con el arte. En 1965, muchas de las reuniones preparatorias del grupo Estampa Popular Catalana, se concibieron en él, siendo sus componentes: Artigau, Esther Boix, María Girona, Guinovart, LLimós, Mensa, Niebla, Ràfols-Casamada, Rams, Subirachs, Todó y yo mismo.

Algunos años después se organizan las Comisiones de Solidaridad, en las cuales también participé, y que tenían como finalidad la venta de obra de artistas plásticos para emplear las ganancias como soporte a los represaliados.

La escuela de Bellas Artes aportaba un buen número de usuarios del barrio. Recuerdo la exposición "Nueva Gente: Arte 1965" en la que participaron: Arranz Bravo, Artigau, Rosa Bachs, Bartolozzi, García Martín, Giralt, Grimal, Guasch, Icart, Ángel Jové, Jornet, Elena López, L. Llambrias, LLimós, C. Mestres, Puiggros, Gerard Sala, Segimón, Gonçal Sobré, Tranche, Vernís i Vives.

También coincidieron en el barrio pintores, escritores, poetas, músicos, entre los que recuerdo a: Octavi Costa Samsó, Sebastià Forné, Salvador LLorens, Ramon Alonso, J. Ortega, Pedrol, Olivares, Jacint Novell, Rosa Torns, Ana Carmona, Carles Taché y el cineasta Nunes.

Los tiempos estaban cambiando, la presencia de gente joven era notoria y se abrían nuevos locales de concentración: Vieux Paris, el Paraigües, el Ascensor..

El servicio militar me obliga a alejarme del barrio cediendo mi estudio a Jaime To y, posteriormente, a Elisenda Barrera quien, con su particular idiosincrasia, lo dio a conocer entre el mundo artístico.

En el año 1973, después de pasar por Ibiza, Alemaña, Suiza y Francia vuelvo a Barcelona. El barrio ha cambiado substancialmente, hay galerias de arte y gente y locales nuevos.

Alrededor del Taller de Picasso se concentraba un grupo de artistas y escritores – Conxita Pladevalls, Vicent Altaió, Jordi Costa, Jordi Durall, Josep LLuís Pascual, Abert Reig, Marta Cabeza- en un ambiente cultural y político con nuevos aires acordes con los acontecimientos sociales que se vivían.

Me instalo en un estudio, en el que entonces se llamaba "Barrio Chino", hoy El Raval, en el que casi no había artistas. Es en aquella época cuando Josep María Nunes rueda la película "Icggnokaut", parte en mi propio estudio y en espacios del Casc Antic, siendo muchos de los figurantes los artistas asiduos del Gòtic.

En 1975, un grupo de jóvenes pintores que tenían sus estudios en el distrito 5º (Raval), entre los cuales me encuentro, y muchos de ellos alumnos de la Escola Massana, montan la exposición: "Deu visions sobre la pintura industrial". Hay que mencionar a M. Cabo, M. Cosido, J.G. Espaliu. Juan Félix Porta, J.A. Goicoechea Lapasin, Sergio Marcos, Carmina Pau, LLuís Pifarré y Javier Puértolas. Esa misma idea de aglutinar pintores del barrio participando en exposiciones se desarrollaría años después por la entidad vecinal La Taula del Raval.

A partir de entonces, mi actividad se desarrollará definitivamente desde el Raval, un barrio que sufrirá una transformación muy importante. De unos pocos artistas entonces hoy cuenta con un Centro de Arte, un Museo de Arte, galerías y un buen número de estudios de artistas.

Desde aquel enclave en Ciutat Vella llevo a cabo, por un lado, mi trabajo de pintor y, por otro, el de investigador de un tipo de arte muy lejano en el espacio y en el tiempo como es el Arte Rupestre Prehistórico.

                                                                 

                              Manipulación de un calco de pintura rupestre prehistórica. Vandellós

RECORDANDO A PERE PRUNA

Conocía la obra de Pere Pruna gracias a las visitas que hacía a las galerías de arte pero no asociaba persona y obra.

Fue durante el ingreso a la Escuela Superior de Bellas Artes y, especialmente, cuando alquilé un estudio en el año 1962 justo enfrente del de Pere Pruna, cuando me di cuenta de que persona física correspondía a aquel pintor. En realidad, y sin saberlo, yo ya conocía a Pruna aunque fuese de manera accidental. Una de las veces que visitaba el Club Muntanyenc Barcelonés, alrededor de 1958 o 1959, me equivoqué de puerta y llamé al piso de abajo. Salió un personaje corpulento que me pareció un boxeador pero que, contrariamente, se mostró muy afable con alguien que, en cierta manera, le estaba importunando. Este comportamiento hizo que siempre le tuviese una cierta consideración y más cuando supe de quien se trataba.

Como vecinos, nos encontrábamos a menudo en distintos lugares, especialmente en el Portalón, en el que él era un asiduo y donde se hacia un poco de tertulia.

La obra de Pruna se basaba en la figuración; había participado en la exposición: "El realismo como expresión de la Belleza", en 1960. Aquella exposición era una de las últimas resistencias de nuestro país a la implantación de la abstracción como una manifestación artística. Se había llegado a clasificar como un elemento de confusión e inestabilidad e, incluso, como un instrumento al servicio del Comunismo Internacional. En una de aquellas tertulias, pedí la opinión a Pere Pruna sobre la abstracción. Él me comentó que en París había conocido a Paul Plee y a Mondrian y valoraba su obra, pero rápidamente empezó a mencionar a Platón, la belleza y el bien, San Agustín, San Francisco, el renacimiento, los místicos… Todo aquello me resultó difícil de entender y no entramos en la cuestión planteada. El eludir la pregunta era lo mismo que me ocurría en la Escuela de Bellas Artes y en algunos sectores universitarios.

Actualmente, la rivalidad entre figuración y abstracción no es un tema de debate, pero un cierto substrato de rechazo por esta manifestación –que no deja de evidenciar una notable carencia de conocimientos- se percibe en entornos culturales significativos (museos, universidades..).

Actualmente, estoy convencido de que si pudiese mantener la misma conversación con Pere Pruna llegaríamos a puntos de acuerdo.

Por ello, la obra que presento en este recordatorio es una obra abstracta, basada en las milenarias pinturas prehistóricas neolíticas de tierras catalanas que, probablemente, le complacería.

                                                                       

                                                             Cova del Pi, Montblanc

 

En el año 2005 con el Col.lectiu Pintors Barri Gòtic participé en la exposición conjunta con pintores japoneses de la Gallery Broken de Toquio                                      

                                                   

                                                                     Cabra prehistórica.Jumilla

                           e-mail: alexandregrimal@yahoo.es

          Archivo Alexandre Grimal

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